Los Giles – Riopar; 19 Km.

Etapa 6 Los Giles a Riopar Desde Los Giles.

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El trazado original diseñado por el Centro Excursionista de Albacete, seguía por la carretera hasta Tus. Años después, el mismo Centro con el Club Montañero Sierra de Alcaraz, diseñó un trazado alternativo por sendas antiguas, pasando por Los Manueles y La Casica.

Preferimos este último: así que desde el bar de Los Giles, después de pasar la parada del autobús, se sube por un camino a la izquierda. Es ancho, antiguo, rodeado de chaparros, con el barranco del arroyo de Piedras Blancas, a la derecha.

A los doscientos cincuenta metros se deja el camino principal, que se ha convertido en senda y se cruza el arroyo, bajando por una sendica que surge a la derecha. Nos hemos situado al otro lado del arroyo, que está ahora a nuestra izquierda. A los 50 metros de haber cruzado, a la izquierda vemos una viga que es un acueducto, y en el sentido de la dirección de la viga, se gira a la derecha, dejando el arroyo atrás y siguiendo la acequia tapada. Es un camino entre huertos, olivos a la izquierda, valla a la derecha. Enseguida el camino se ensancha.

En cien metros dejamos el camino ancho que sube hacia Los Manueles –también podríamos ir por allí- para seguir una senda estrecha que sigue junto a la valla y la acequia. En poco más de cien metros, se abandona la valla para subir al camino ancho que dejamos hace poco, seguirlo hacia la derecha y llegar a Los Manueles. Dejamos la aldea por una pista asfaltada, con una fuente y unos chaparros, en dirección al calar y más aldeas antes de llegar a él.

En doscientos cincuenta metros, antes de llegar a la carretera, cruzamos un arroyo por la pista. Llegamos a la carretera la seguimos a mano izquierda, para llegar en unos trescientos metros a Pedazuelo. Y seguimos en dirección a Tus, por la carretera. En trescientos cincuenta metros, en una curva que hace la carretera hacia la izquierda, la abandonamos por una pista forestal que surge a la derecha. El murmullo del arroyo de la Sierra, abajo a la derecha, en un barranco enorme, es constante.

En doscientos metros la pista se acaba y por la izquierda surge una senda que vamos a seguir, para llegar a la Casica en cien metros. Cruzamos esta aldea, llegamos a la carretera y la tomamos a mano derecha, para llegar a la aldea de Tus en poco más de medio kilómetro. Hemos de cruzar la aldea de Tus, el más elevado de todo este núcleo diseminado de población conocido igualmente y en global como Tus. Cruzamos la aldea y encontramos un camino ancho, precioso, de subida al calar. A Riópar nos quedan unos 15 kilómetros, para nuestro disfrute.

A la derecha del camino, a ratos, una acequia antigua de piedra. La senda de subida no puede ser más cómoda, más guapa y más atractiva. En poco más de medio kilómetro cruzamos el barranco, que queda a nuestra izquierda. Y seguimos subiendo. Cruzamos enseguida sobre una acequia. Volvemos a cruzar la acequia. Cruzamos un barranquito. El camino se mete entre rocas y se escalona. En lo alto, a la izquierda el Puntal de la Encomienda; a la derecha, La Molata.

Cuando llevamos recorridos poco más de cuatro kilómetros, donde el camino hace la curva hacia la izquierda, hay una bifurcación de sendas: la de la derecha cruza el arroyo, seguimos por la de la izquierda. Siguiendo la de la izquierda, nos alejamos del arroyo. La senda en una lenta, suave y agradable subida permanente se ha ido acercando al lecho del arroyo del río Tus. Aquí ya en lo alto, sin agua. Se une a él la senda, que lo lleva a la derecha. Tras las rocas, hay abundancia de espino en la llanura. En la umbría el valle se ha estrechado, metiéndose en un cañón rodeado de rocas. Es como una pradera, con rocas, espinos, verde, el arroyo a la derecha. Es una delicia y un placer. Algún pino aislado.

Al llegar casi arriba, cuando hemos recorrido poco más de seis kilómetros, llegamos a una bifurcación: la senda más marcada, por la izquierda, se aleja del arroyo; seguiremos la de la derecha que sigue junto al lecho del arroyo, paralela a él. Ambas alternativas están marcadas y nos llevan a lo alto del calar. Cruzamos un par de veces seguidas el arroyo, siguiendo una trocha o senda vieja. Durante algún tramo circulamos sobre el lecho del arroyo.

Poco a poco vamos dejando el lecho del arroyo a nuestra derecha hasta separarnos de él definitivamente, girando hacia la izquierda para dirigirnos a la fuente de los Tornajos de Arriba, según un pastor que encontramos por aquí. Hemos recorrido poco menos de ocho kilómetros y estamos situados a 1500 m. de altura. Siguiendo dirección noreste, subimos al collado de Argel, al que llegaremos en kilómetro y medio.

Se va viendo el lecho amplio del arroyo, abajo, que zigzaguea, haciendo meandros. Debe ser precioso hacer esta etapa en una estación lluviosa.

En el Collado de Argel, nos dejamos caer en dirección noroeste sin una senda clara, al principio. Pero el sendero está bien marcado. Al bajar el collado vamos a una especie de hoya, la Cañada de las Yeguas y luego, a continuación, con el terreno más terroso, se dejan ver varias trochas y seguimos la principal de ellas. Las trochas convergen y se separan en una elevación desde la hoya, convirtiéndose más adelante en una senda más clara y trillada, con marcas de GR.

En kilómetro y medio desde el collado, llegamos a las marcas de dos ruedas sobre el suelo, que seguimos hacia la derecha menos de cien metros, para abandonarla por la izquierda, monte a través en dirección norte hacia la fuente del Espino, donde llegamos en unos trescientos cincuenta metros. Junto a la fuente, encontramos una pista forestal, que seguiremos hacia la izquierda. Es una llanura de espinos, chaparros, algún olmo majestuoso, muy atractivo, un bosque precioso. Lo recorremos durante kilómetro y medio, hasta que la pista forestal finaliza junto a una casa, a la izquierda. Habrá que tomar precauciones, pues en este punto nos encontramos ganado bravo. Se coge una senda de bajada.

La bajada es una preciosidad, el bosque que nos rodea es húmedo, con abundancia de carrasca. La tierra del suelo -el humus- es húmeda y negra. En poco más de un kilómetro llegamos a un punto conflictivo: la tendencia es continuar recto ya que es seguir la senda clara que llevamos y llanea; pero hemos de desviarnos por una senda menos marcada que baja a mano izquierda por un barranco. Si hubiéramos seguimos por la de la derecha, llegaríamos a una valla.

La senda pasa por una atractiva zona de rocas, bajando bruscamente por el barranco y en un kilómetro llega a una explanada que tomamos a mano derecha. Enseguida vemos la pista de saca antigua, que en cuatrocientos metros nos lleva a la pista forestal ancha, que tomamos a mano izquierda. El mapa dice que estamos cerca de la fuente de los Centenares. Encontramos las viejas marcas del GR tapadas con pintura negra. Seguimos la pista que discurre paralela al río mundo. Enseguida habremos de cruzar por una puerta el cercado que nos encontramos en la pista.

Llevamos unos cuatrocientos metros sobre la pista junto al río, cuando la abandonamos por la derecha para encontrar un aforo sobre el río Mundo, estamos en la Viga. Cruzamos el río y subimos a una pista forestal ancha y bien arreglada, que seguimos a mano derecha. Arriba, a la izquierda La Casa de la Noguera. Más adelante, a la derecha, la piscifactoría. En poco más de un kilómetro, llegamos a la carretera CM-3204, que seguiremos hacia la derecha. Enseguida, arriba, a la izquierda Casas Rurales El Calar, y el Restaurante Los Pinos. En otro kilómetro llegamos a la carretera CM-412, junto a una gasolinera. Seguiremos hacia la izquierda. Ya estamos en Riópar, pero caminamos otros ochocientos cincuenta metros, para finalizar en la plaza de Luis Escudero, esta interesante etapa en la que hemos atravesado el Calar del Mundo por el este y cuando hemos recorrido unos diecinueve kilómetros.

Distancia: 19,06 Km
Ascenso acumulado: 784 m
Descenso acumulado: 668 m
Cota mínima/máxima: 866 / 1595

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